Estos trabajos se encuentran entre lo figurativo y lo abstracto, dando lugar a piezas donde el bronce adquiere un carácter orgánico y atemporal. La elección de este material no es solo técnica, sino conceptual: el bronce le permite dialogar con la permanencia, la memoria y el origen de la forma escultórica.
Es una búsqueda personal que conecta la tradición escultórica con una mirada contemporánea, donde el conocimiento técnico del bronce se convierte en un lenguaje expresivo propio. A través de la materia, el volumen y la textura, su obra propone un diálogo entre lo ancestral y lo actual, entre la permanencia del metal y la transformación de la forma.